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Mrs. Lidochka Ronnie [userpic]

29th February 2008 (17:26)

Los chicos están todos amontonados en tu sala, en el suelo, jugando al TEG, otros dialogando o discutiendo, otros molestando a los demás o simplemente de reían.

 

Él está apartado. En el círculo, pero sin decir una sola palabra, mirando valla a saber qué.

 

Él se da cuenta que lo estás mirando y fija sus ojos en vos. Vergonzoso,  miras a otro lado, a Gaby. Él le dice algo al oído mientras te levantas y te dirigís a la cocina sin previo aviso.

 

Ole se queja y cierra el mapa del juego estratégico, sugiriendo un juego más bien grupal que incluya a todos.

 

John asiente, quiere algo más divertido.

 

Vida sugiere jugar a ‘verdad/consecuencia’, sonriendo.

 

Rio, emocionado, recuerda que hace mucho que no juega.

 

Michael elige a Alan.

 

La pregunta hace referencia a la cosa más estúpida que ha hecho de chico.

 

Alan se detiene a pensar, lo apuran.

 

Vos miras a los demás de reojo mientras preparas unos vasos de plástico y gaseosas.

 

Sonreís al ver que jugaban a verdad/consecuencia y quieres apurarte a unirte a ellos. Pensás que ese juego es arriesgado, pero inocente y entretenido. Nadie esta abstente de nada y lo que se dice hacer, se hace.

 

“…y cuando volvimos a casa, mi mamá se dio cuenta que me había robado la ropa interior del shopping. Tenía tan sólo dos años…”

 

Ríen en conjunto.

 

Gaby elige a Ronnie.

 

“¿Por qué yo?”

 

Él le dice que ha estado ausente y sin hablar en toda la noche.

 

No hay objeción.

 

¿Verdad o consecuencia?

 

Lo apuran.

 

Él se pone a pensar meticulosamente.

 

“Están esperando una confesión rara”

 

Consecuencia.

 

Rio dice que es un valiente caballo.

 

Gaby se detiene a pensar. Dice que tiene que besar… mira a todos, a cada uno de ellos.

 

Oportunamente, vuelves de la cocina, curioso, con una tímida sonrisa sin saber que rayos ocurría.

 

Te sientas en tu lugar y colocas las cosas en el centro del círculo.

 

Llamas la atención de Gabriel.

 

Eres genial.

 

Él tiene que besarte. A vos. Ronnie te tiene que besar.

 

“Solo un… beso chiquito, ¿no?”

 

Gaby le dice que vea como va la mano en todo el trayecto.

 

Los otros, ríen.

 

Afortunadamente para vos, las luces están bajas y nadie puede ver lo ruborizado que estás.

 

No quieres verlo, agachas tu mirada, como si fueses una colegiala a punto de ser besada por el chico más lindo de tu colegio.

Sentís como se pone en pié y se agacha en frente tuyo, lentamente.

 

Esta pasando todo en cámara lenta.

No te resistes al pensar en esos labios perfectos y húmedos tocando los tuyos, finos y sin gracia. No soportas la idea. Tu cabeza piensa demasiado rápido.

Estás muy sonrojado.

Caes en la realidad. Sientes el puño de él tomándote de la remera, suave, despacio, delicado.

No quieres mirarlo, pero él está ahí, cerca, clavándote la mirada tan profundamente que te obliga a elevar tu cabeza y fijar sus ojos en los suyos.

Instintivamente, miras sus labios fugazmente.

Su  respiración ya está sobre su boca, relajada, caliente.

No hay nada que hacer más que esperar.

Nunca imaginaste este momento. Jamás.

Quieres adelantarte, realmente quieres sentir sus labios contra los tuyos, pero estas congelado. Él debe hacerlo. Él te está seduciendo.

 

“No lo hacemos si no quieres, Wayne”

 

No sabes que decir. Balbuceas algo.

Él te dice que no quiere forzarte. Que te ves bastante asustado.

¿Cómo mierda pretende no estar asustado así? Ni siquiera se alejó para hablarte, está ahí, a un palmo.

 

“Seh- no… bueno… yo…”

Es lo más coherente que le decís.

 

Rio dice que lo olvidemos, que lo dejemos para otro momento.

 

Y el momento se desvanece. Ronnie te soltó y se pone en pié camino a la cocina.

 

Ya no sientes esa adrenalina que te invadía. Ese miedo.

 

“¿Qué estás pensando? ¿Qué sentiste? ¿Es tan fácil para vos? ¿Por qué no me---?” 

 

No puedes apartarlo de tu mente. Ni de tus ojos. Esto está mal.

 

Lo sigues con la mirada mientras los otros, como si no ocurriese nada, siguen hablando, riendo, comiendo y bebiendo.

 

Él vuelve y lo sigues tímidamente. Él se da cuenta y te ignora.

Parece algo ofendido. No sabes por qué.


Esto esta mal... muy muy mal...